miércoles, 18 de enero de 2017

"Himno", por Luis García Montero


Himno

A vosotros, extraños
bajo la luna rota de Granada,
con los sueños en paz, os lo pregunto.

Raramente vestido,
si los barcos se miran frente a frente,
si las olas arrastran en su espuma
los himnos o los gritos,
si brumas escondiendo las batallas,
si ráfagas de luz, si pasos en el puerto
nos vigilan,
¿en qué orilla sin agua
mecerás el cadáver final de la victoria?

A vosotros, si os llaman,
mientras la cicatriz de las trincheras
se alarga en la mejilla de los campos,
mientras bares de sábanas y cuerpos
como papeles viejos
se sienten desgarrados,
mientras que los cipreses del humo justifican
su raíz en la vida,
¿qué ultimo disparo,
después de que agonía os darán la victoria?

Corazones nocturnos,
cuando el motor se abrace con las nubes,
cuando las alas lleguen como sombras
buscando en que ciudad,
cuando voces, sirenas, llamaradas
anuncien que se alejan sus victorias,
¿en qué sótano frío,
detrás de qué ventana estaréis esperando?

Este siglo desciende a su fracaso,
pero los ojos miran más allá de los siglos,
preguntan en la nítida superficie del tiempo,
se posan como huecos,
como plazas sin duda.

A vosotros, extraños,
bajo la luna rota, espejo de las aguas estancadas,
con los sueños en paz, os lo pregunto.


lunes, 16 de enero de 2017

"El Salvador. Nosotros", por Luis García Montero




El Salvador. Nosotros

Para llevarme el miedo de tus labios,
el paciente dolor que nos humilla
y esta triste experiencia de la vida,
nos veremos, amor, en el combate.

Para salvar lo que su paz destruye,
lo que su guerra arrasa y nos mutila
del hondo corazón de la miseria,
nos veremos, amor, en el combate.

Para que tú comprendas mis abrazos
y yo la soledad de tus caricias,
frías como el dolor, siempre en defensa,
nos veremos, amor, en el combate.

Y cuando el tiempo estalle,
cuando sea la vida una cascada incontenible
cayendo de las sierras, los volcanes,
los arrecifes rotos de la lucha,

volveremos aquí, donde besarnos
la piel, el corazón, las cicatrices,
para olvidar contigo, amor, con todos,
bajo este sol en paz y esta bandera,
las heridas de guerra y el combate.





Desordenadamente

Tus ojos
que están llenos de selvas y son un manifiesto,
desordenadamente
me hacen aventurero
y revolucionario.






Balada o epigrama

Tú que has sido Disc-Jockey más o menos,
por el sueño de tu generación,
sabrás seguramente que la vida
es un disco con dos revoluciones
que dura siempre, amor, nunca se raya,
nunca se raya, amor, nunca se raya,
nunca se raya, amor,
nunca se raya.


domingo, 15 de enero de 2017

"Canción por la paz y el desarme", por Luis García Montero


Canción por la paz y el desarme

A Miguel Benlloch

Como la piel, despierto,
como en el mar, temblando, estaré cuando llegue.

Yo no puedo decirte
si la luz o la bruma,
si la noche o acaso
la tórtola del día,
pero estaré contigo,
despierto, cuando llegue.

Tal vez en la nostalgia
sucesiva de un río,
sobre los paraísos
perdidos y el espejo
que devuelve al invierno
la ira de los nombres.

Quizás entre las llamas
de mirador nocturno
que sufren en sus párpados
los demasiado solos,
pero estaré contigo,
despierto, cuando llegue.

Yo no puedo deciros.
No sé. Solo una sombra,
una duda sin cerco
que no vende respuestas,
pero conoce el lance
del que no se arrepiente.

Porque contigo vengo
a la cita y pregunto
el dolor de quien habla,
la razón que nos une,
si alguna vez, un día,
cuando estemos despiertos.


¿Quién es Miguel Benlloch? 



Desarrolla su trabajo en la productora cultural BNV producciones desde 1988. Es miembro del equipo de contenidos de UNIA arteypensamiento. Coordinó los proyectos Reunión 03. Ceci n’est pas un congrés (2003) y Rutas de la Potencia. Por la América de los contrapoderes (2005), proyecto de investigación militante sobre movimientos sociales en Latinoamérica  del colectivo argentino Situaciones.

De 1984 a 2003 participa de la gestión y producción de la sala PLANTA BAJA (Granada).

De 1985 a 1988 trabaja en el Área de Cultura de la Diputación de Granada.

Participó desde finales de los 70 en la gestación del movimiento de liberación homosexual del Estado Español.

Desde principio de los setenta participa en diferentes movimientos políticos y sociales.

A partir de 1992 en que participa de una acción de James Lee Byars viene realizando acciones preformativas como las que a continuación se relacionan.




viernes, 13 de enero de 2017

"En pie de paz", por Luis García Montero


He encontrado este tesoro entre la biblioteca de casa de mis padres. Es un pequeño libro que mi madre compró siendo alumna, escrito —por el también entonces alumno— Luis García Montero.




He aquí los motivos de su publicación, expresados por el autor: "Quede, pues, constancia de que estas páginas son un llamamiento colectivo a la lucha por la paz y a la solidaridad con los pueblos centroamericanos."

“Este libro, editado por el Comité de Solidaridad con Centroamérica, surge del trabajo solidario de todos sus participantes: Ricardo Calvente Chacón, José Calvente Chacón, Antonio González Castillo y Francisco Moreno Carmona (impresión y manipulado); M.ª Ángeles Anel y Walter de Fanti (composición); Juan Vida (diseño); Luis García Montero (poesía). Se terminó de imprimir en Granada, el día 20 de octubre de 1985, en los talleres de Servigraf, cedidos por José Villegas. Quede, pues, constancia de que estas páginas son un llamamiento colectivo a la lucha por la paz y a la solidaridad con los pueblos centroamericanos.”

Contra el célebre latinajo, yo os enseño: si quieres la paz prepárate a vivir en paz con todo el mundo. Mas si la guerra viene, porque no está en vuestra mano evitarla, ¿qué será de nosotros —me diréis— los preparados para la paz? Os contesto: si la guerra viene vosotros tomaréis partido sin vacilar por los mejores, que nunca serán los que hayan provocado, y al lado de ellos sabréis morir con una elegancia de que nunca serán capaces los hombres de vocación batallona.

Antonio Machado

En pie de paz

No detiene la muerte su larga enredadera,
ni las hojas de plata del invierno científico
que suben como tallos de araña rodeando
la soledad del mundo, el ojo y las estrellas.

Y de silencio muera la palabra en el verso;
lo sé, porque no puedo empapar con su vientre
la savia envenenada, el fuego de raíces
que llamean oscuras debajo de la tierra.

Metáforas gastadas que saben a metáforas.
Lo sé: la luz, el día, la vocación del sol
que nunca se arrepiente, son viejos voluntarios
de los primeros versos escritos a la vida.

Metáforas gastadas, porque también la muerte
se acomodó a las suyas: un alacrán nocturno
y el grito de la espada que levanta en su lámina
las cosas que nos duelen y son el enemigo.

Pero a veces el aire es pólvora, los sueños
se convierten en turbia pesadilla, las balas
aprenden de memoria su destino y el cuerpo
a su destino acude, en busca de la bala.

Entonces yo regreso a vosotras, palabras;
tal vez como el muchacho que recoge la sangre
caída de un amigo, y corre hasta la brecha
y sigue resistiendo desde la barricada

o quizás como el náufrago que se amarra en un mástil
luchando con las olas y con su agotamiento.
En pie de paz, yo vuelvo, regreso a las palabras,
a vosotras antiguas camaradas del mundo,

camaradas del hombre que os pide y os levanta
hechas lirio, consigna, empeño de futuro,
mientras la luz nostálgica y el arado del día,
todas aquellas cosas que son más que palabras,

siguen amaneciendo con la misma impaciencia
que la muerte utiliza para fijar sus víctimas,
que la muerte utiliza para hacer su comercio,
que la muerte utiliza. Yo regreso a vosotras,

cómplices en la noche de los enamorados,
pequeñas como un nombre que apenas se pronuncia,
oídas en el sótano de las calles más tristes,
canción de retaguardia. Yo regreso a vosotras,

porque busco hasta el límite roto de mi conciencia
esa ciudad oculta debajo de la mano
que me llama sin nieve a la mitad del sueño
para hacer el amor o darme una noticia.



lunes, 7 de noviembre de 2016

Algo se muere en el alma

Cuando un amigo se va, cuando un amigo se va, algo se muere en el alma, cuando un amigo se va, algo se muere en el alma, cuando un amigo se va.

El barco se hace pequeño cuando se aleja en el mar pero tú, Nuria, sigues siendo tan grande para mí como cuando estabas aquí. Esta entrada es por y para ti. Por todo lo que hemos compartido, por todo lo que me has enseñado y por todas las sonrisas y buenos ratos que nos has dado a cada una de las personas que te hemos conocido en Nitra.


Hace ya un mes que Nuria, la becaria que estaba aquí antes de que yo llegara, volvió a Salamanca, tierra de chanfaina. Esta salmantina de 23 años me recibió sin conocerme con los brazos abiertos cuando pisé tierras eslovacas por primera vez. Ella me preparó para los descaros de las cajeras de los supermercados, me mostró que las mañanas se pasan mejor con un buen té de Trafačka y que Nitra, aunque es pequeña, tiene mucho que ofrecer, que dar clase no es duro, porque es lo que te gusta, porque aprendes de los alumnos tanto como ellos de ti y cuando ves los resultados es lo más extraordinario que te puede pasar como docente.



Nuria me enseñó que preparar los materiales de clase con colores, fichas, bromas y juegos es mucho más divertido tanto para los alumnos como para pasar tiempo en la academia. Después mejoraría mi técnica en las clases con los niños. Gracias a ella aprendí que el tiempo libre es también sano en soledad y compartiendo momentos artísticos, ¡vivan las manualidades y los mandalas! Vivan también las series, que hacen que el tiempo en Nitra no sea, en ocasiones, un completo tedio.


Estar lejos de casa no está tan mal y, de hecho, puede ser que hasta te resistas a volver, que quieras alargar el periodo con cualquier excusa para encontrar más y nuevas experiencias. Sobre todo si la gente que te rodea es tan agradable. Este fue el caso de Nuria. Qué suerte hemos tenido. Ella con su alegría y naturalidad ha hecho que estar lejos de casa no esté reñido con la felicidad. Nuria es una de esas personas que te hace sentir como en casa, que crea calor de hogar sin importar la distancia a la que quede tu ciudad. 

Sin lugar a dudas, la luz que nos ha dado aquí, no ha vuelto a ser la misma cuando se tuvo que ir. Como en las películas, el regreso de Nuria a España trajo el frío a Nitra, plantándonos directamente en el invierno.


Carisma, fuerza, confianza, energía, voluntad, superación, creatividad… son solo algunas de las muchas cualidades que te caracterizan, Nur. Mi regalo para tu despedida fue un bonsái, tú me los descubriste en Nitra y yo me di cuenta que lo que realmente me gustaba de ellos es que tienen un comienzo, pero no un final. Eso es para mí lo que significó entregártelo. No hay límites en el bonsái.


Nitra ha marcado un antes y un después en ti, pero también sabemos que es el principio de muchos viajes y periodos lejos de casa. Puede que tu siguiente tatuaje sea čas ukáže: el tiempo dirá, es una frase que nos acompaña cada día, da igual donde nos encontremos; nos ayuda a entender que vivir el día a día como lo sientes se convierte en algo imprescindible.

Gracias por calmarme cuando lo he necesitado, por entenderme, por escucharme tanto, por abrirte conmigo y compartir dulcecitos. El mes de septiembre se convirtió en un devenir de planes, algunos sin cumplir, pero… čas ukáže y, además, siempre nos quedará Barcelona.


No he vuelto a ver a ningún erizo desde que Nuria se fue. Quizá no hubiera visto ninguno si ella no hubiera estado aquí. Otro símbolo que me sigue acompañando.


Dobre, Nuria, dobre tak, tu C2 de eslovaco ha solucionado muchos de nuestros problemas. Yo también digo: nehovorim po slovensky (no hablo eslovaco) cuando alguien viene a hablarme, y a mí también me continúan hablando en eslovaco. Este pequeño país nunca dejará de parecernos peculiar. ¡Cuánto nos ha enseñado!


Recuerdo el día de la despedida, cuando ninguno quería que se fuera, ni ella quería irse. Gracias otra vez, Nuria, por saber conocerme tan bien en tan poco tiempo, tu libreta me acompañará en muchos viajes más. 



No te vayas todavía, no te vayas por favor, no te vayas todavía que hasta la guitarra mía llora cuando dices adiós.




miércoles, 2 de noviembre de 2016

El día del español

Dentro del trabajo que estoy desarrollando en Eslovaquia, además de dar clases de español, entran otras actividades culturales dedicadas a los estudiantes de la academia de idiomas o a la población interesada en el idioma español, su comida, el cine hispano y, sobre todo, en los nativos.

Tal y como he explicado en este blog, cada miércoles dedicamos una hora de conversación en español y se proyecta una película de habla hispana en la cafetería Trafacka. Otra de las actividades que se nos ocurrió fue dedicar “Un día del español” (con toda la comida que eso implica) a la cultura española y a España.



Esta actividad se desarrolló en la academia el pasado 29 de septiembre, los astros se alinearon a nuestro favor: fue el último día caluroso del verano. Desde comienzos del mes de septiembre nos hemos dedicado a organizar, preparar, decorar y planificar este día, donde la comida, la música, el arte y el baile español no podían faltar. A pesar de algunos problemillas culinarios, podemos decir que “El día del español” pasó la prueba. En definitiva, era una forma de atraer al público para aprender español.

La cocina de mi nuevo piso se convirtió en la protagonista de la fiesta. La paella, o también llamada: “intento de cocinar paella con dos fuegos”, salió victoriosa, así como las tortillas de patatas, el gazpacho realizado por una andaluza y una salmantina a las que NO les gusta el gazpacho resultó ser el plato estrella o la pipirrana, gran desconocida entre la mayoría de los españoles de la fiesta, fueron algunas de las comidas españolas degustadas a tantos kilómetros de nuestra tierra. 


             


Además, no pudo faltar una buena sangría, a pesar del duro momento de encontrar hielo. Sí, en Eslovaquia encontrar hielo es como intentar buscar una aguja en un pajar. A pesar de todo y gracias a las cervezas españolas, ¡todo fue výborne (excelente)!





Me hizo inmensamente feliz ver a los eslovacos sintiéndose tan españoles y rodeados de tanta diversidad hispana. 

Todo iba bien hasta que me dijeron que alguien tenía que dar algún discurso, que todo el mundo esperaba algo. Luces, cámara y acción: ahí salí yo, cogiendo el toro por los cuernos, y arriba con la peineta, las flores y el arte andalú animando a la gente a bailar sevillanas. Yo, la misma a la que no le gusta el gazpacho ni el salmorejo, la misma andaluza que ni baila ni le gustan las sevillanas. 




Hubo baile: al final, claramente, las cervezas hicieron su efecto. Decidimos continuar la fiesta: la calle y la noche nos recibieron con todas sus posibilidades y acabamos en Devil’s, un apoteósico garito para desbocados que, como su propio nombre indica, es en lo que te conviertes cuando entras. 

Acostumbrados a los cubatas españoles de vasos de medio litro, nos aparece el camarero con Gin tonics en vasos como los que usamos para el Cola Cao, repletos de ginebra. Todo estilo eslovaco: pequeña cantidad en una dosis de alta graduación. Pero bien que nos los bebimos, pudo más la curiosidad de ver qué clase de bebida se podía suministrar a tan bajo precio. El espíritu heroico nos salió caro y todo el gin ingerido amargó los estómagos repletos de comida y bebida españolas. La noche duró poco más tras la ingestión del veneno y su repetida e inevitable degustación. Este tibio lugar nos transformó. La euforia desprovista de temporalidad en aquel momento acabó siendo algo transitorio y la embriaguez alcohólica, que puede llevar al vómito o al grito, en nuestro caso, llevó a lo primero. Lo segundo, como españoles, ya nos sale de forma natural.



sábado, 22 de octubre de 2016

Un soleado septiembre

El mes de septiembre ha transcurrido tranquilamente entre clases, naturaleza, paseos, viajes por Eslovaquia, amigos y sesiones de cine en Trafačka. 

El buen tiempo ha acompañado en todas las ocasiones y encuentros. No hay reunión de españoles que se precie que no pase por la cocina. Porque a día de hoy no puedo decir que eche en falta una buena paella o una jugosa tortilla de patatas. Lo entenderéis después de ver reuniones culinarias como estas:



Además, aprovechando aún el buen tiempo y lo verde de los paisajes, las visitas a Pyramída continuaron, con imágenes muy espectaculares:


¡Vimos a gente practicando parapente! ¡Algunos biplaza! Nunca había visto algo así tan de cerca, fue realmente impresionante y… ¡escalofriante! Dicen que es la forma más sencilla y emocionante de volar, pero a mí eso de “volar” en un planeador que es básicamente una tela, no me convence demasiado. En todo caso, biplaza, donde acabaría totalmente afónica, a grito por minuto.

Sin duda, nunca es mal momento para pasar tiempo en lo alto de Nitra.


Del 23 al 28 de septiembre fue la 25ª edición del Festival Internacional de Teatro en Nitra y yo, que pensé que sería una buena experiencia, decidí hacer mi primera visita al teatro nuevo de Nitra (Divaldo).


Asistí a una obra de teatro cuya dirección me pareció lo suficientemente extravagante como para que atrajera mi atención: Suecia, Irán y Eslovaquia. Además, la perfomance estaba subtitulada al inglés. Pero me equivoqué, quiero decir, me gusta el teatro, me gusta lo alternativo, lo que te hace reflexionar, pero creo que la cara de los asistentes al salir de la obra fue la siguiente:


Esto me pasa por ir siempre con altas expectativas. La mayoría de las veces me sale bien, pero aquello, sin importar el idioma, no hubo quién lo entendiera. La obra no tenía ningún sentido. Algunas veces esto funciona para dejar que el argumento fluya por la imaginación del espectador, pero otras ese "sinsentido" no resulta por más que el espectador se esfuerce y causa más frustración que admiración, pues no se entiende

Pero no todo estaba perdido aquella tarde. Había un puesto de crepes a la salida del teatro, y mi cara cambió por completo:



Por su parte, las clases han transcurrido este septiembre de una manera muy amena. He probado situaciones distintas y completamente nuevas para mí. He podido poner en práctica cuestiones aprendidas en la carrera y otras adquiridas sobre la marcha. Quién me iba a decir a mí que iba a enseñar algún día español a una niña de seis años que no sabe ni leer aún en su propio idioma. No soy la única sorprendida. Esta niña estuvo en una guardería bilingüe de español, por lo que sabe construir oraciones y tiene más vocabulario que algunos estudiantes adultos de español. Bien es sabido que los niños a estas edades son como esponjas y con repetir dos o tres veces algo ya se les queda. Todo con ellos tiene que ser visual. Así pues, mis clases se basan en dibujar, jugar, cantar y colorear. En este momento comprendí la utilidad de la creatividad y la imaginación en mi vida como docente.


Este mes también ha incluido la visita a Čičmany, un pequeño pueblo en el corazón de Eslovaquia, rodeado de montañas y bosques, y cuya peculiaridad viene dada por sus singulares casas de madera decoradas con motivos geométricos.



Dos de estas casas son museos. Nosotros asistimos a una donde te explicaban la forma de vida de los habitantes años atrás, que vivían esencialmente de las cabras, las vacas, el campo y su producción, algunas de ellas aún se encontraban allí:




El pueblo y el entorno natural que lo rodea son preciosos. Uno tiene la sensación de haberse topado con algo único y auténtico. Mi recuerdo particular de esta visita fue este peculiar llavero:


Ese mismo día también pasamos por Trenčín, ciudad situada al noroeste, en el valle del río Váh. La ciudad en su conjunto me gustó mucho, especialmente por las vistas, las plazas y las cafeterías.



Este soleado mes de septiembre me ha dado la tranquilidad, las visitas, risas y nuevas experiencias que necesitaba. Aún no sabía el gris y frío mes de octubre que estaba por llegar...